
Hoy nos encargamos de dar un pantallazo a la vida de este narcicista joven ucranio nacionalizado argentino, fanático de River, que tanto
peso tiene en la escuadra cirujana. Llegado al país con tan solo 3 días de vida, ya desde chico tuvo problemas con la pronunciación de su apellido. Según los registros de ingreso al país, su nombre nativo era
Dieghurtensen Joachimsson Phinskwersönae, acortado al que todos hoy conocemos por obvias razones. Aun así, su nombre sigue sufriendo mutaciones, siendo llamado Pinki, Pincher, o simplemente Diegopi.
Hijo de una ex cocinera de las filas del Ejército Ucraniano, su madre lo acostumbró a los placeres de la mejor cuisine europea, lo cual es apreciable a simple vista. Los únicos ingredientes que se le negaron fueron todo tipo de verduras y derivados (en especial la salsa de tomate, considerada la sangre del Diablo) y la mayonesa, por lo cual tuvo un desarrollo un tanto distinto del de sus amigos. La mayor consecuencia de su alimentación es su
tobillo, el cual puede mover en todas direcciones sin dolor alguno. Esto ayudó a la creación de su jugada insignia, el
amague de tobillo, la cual ya ha sido patentada y dará lugar a toda una nueva generación de botines ultra flexibles.
El fútbol lo acogió desde pequeño, aunque no sin tener que esforzarse de más. Por ese viejo preconcepto de que
"los gorditos van al arco", muchas veces le tocó estar bajo los 3 palos. Sin embargo, supo erigirse en un áspero número 2, con un palmarés de
más de 40 rodillas y tibias quebradas a la fecha. También supo hacer las veces del ariete del equipo, pero, acostumbrado a despejar el balón, tiró más pelotas afuera de la cancha que dentro de los tres palos. La posición de marcador de punta izquierdo (que heredara de su padre Richärden Phinskwersönae) la dejó en manos y pies de quien les habla, formando una dupla impasable por izquierda.
En su carrera se ha desempeñado en numerosos equipos y ligas. Ya en la escuela secundaria, en la selección del colegio Yapeyú jugó 85 partidos y marcó 2 goles (ambos en contra). Su primera aparición en la liga de la Sociedad Italiana sería en el
verde, camiseta que defendió durante 3 años, donde formaría dupla defensiva con su servidor, logrando entre otras cosas, arruinarle un campeonato ganado al equipo donde jugaba en ese momento Francisco Malvido, quien había abandonado al equipo en su momento de mayor necesidad. Su debut tuvo la particularidad de ser en el arco, enfrentando al ya desaparecido
"Domésticos FC", escuadra donde jugara en ese momento su amigo, Darío 'Promiscuo' Navarro. El equipo estuvo en carrera por el campeonato en repetidas ocasiones, pero no pudo ser, y no quiso ascender en 2da posición porque eso es de pechos, para qué ascender como cebollitas, ¿no?
Hay que decir que no todo han sido rosas en la vida de Joaco. Su adicción al winning eleven, el championship manager y las hamburguesas de gato sin verduras ni mayonesa, lo llevaron a internarse en una
clínica de rehabilitación durante 2 meses, alegando que iba "a visitar familiares en Santa Fe". Los papparazis lo fotografiaron en plena jornada de 72 horas seguidas de videojuegos, y esas fotos se filtraron en la internet, costándole su pase al Dynamo Kiev en 2005. Al respecto, Diego se limitó a declarar que
"fue una cama, me pusieron la Playstation sin darme cuenta. El joystick no se mancha".
Hoy en día defiende la camiseta de
Cirujanos F.C., dando todo en cada pelota, y si es posible, dejando su marca en la humanidad del rival. Un verdadero baluarte de la liga, un gran amigo, y según dicen, un asiduo de Eskape, de donde saca topas a troche y moche. Lo que se dice, un
CIRUJA con todas las letras.